PORQUÉ UNA LEY DE ACOSO LABORAL ES UNA MALA IDEA PARA TODOS
El Acoso Laboral o mobbing es un tema muy popular entre psicólogos industriales. Muchos alegan que es un grave problema en el trabajo el cual requiere legislación urgente. Abogados que generan su ingreso demandando a patronos también apoyan una ley de acoso. Pienso que todo esto es una gran pérdida de tiempo con repercusiones nefastas para las empresas y sus empleados.
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El llamado 'acoso moral' es un término popularizado por psicólogos.
De repente como que existe un problema en el ambiente de trabajo que hay que
atender y legislar. Esto me recuerda a los astrónomos que se hacen
famosos cuando descubren una nueva estrella; que resulta lleva cientos de
billones de años plantada en el mismo sitio.
La definición del
mobbing dependerá de la ley que finalmente se pueda aprobar en un futuro. En
general se refiere a situaciones en las que una o varias personas
intentan 'sabotear y/o perturbar' la reputación y/o la realización de las
labores de un empleado. Según los propulsores del concepto del
acoso, para que se considere acoso es necesario que sea algo prolongado.
En el trabajo continuamente ocurren conflictos entre empleados. También está la mediocridad e incompetencia; características que comparten muchos supervisores. Incluso se filtran entre esos rangos personas mal intencionadas. Al final, la actitud de los empleados es un reflejo su liderazgo. Por eso no
refuto las estadísticas de los
psicólogos y abogados 'expertos' del tema que señalan que un número
considerable de personas indicaron experimentar acoso moral en su actual centro
de trabajo.
Sin embargo, mi punto es que el acoso no es un fenómeno único del trabajo.
Además desde el 1952 tenemos una ley que lo reglamenta. Me refiero a que
existe un mandato constitucional que protege a las personas contra ataques
abusivos a su intimidad.
Cito el Artículo 8 de la
Carta de Derechos de nuestra Constitución que dispone:
[Protección contra ataques a la honra, a la reputación y a la vida
privada]
Toda persona tiene derecho a protección de ley contra ataques abusivos a
su honra, a su reputación y su vida privada o familiar.
Este derecho opera ex proprio vigore, lo que significa que no depende de
una ley habilitadora y que puede hacerse valer entre personas privadas.
Lo mismo ocurre con el derecho a la inviolabilidad de la dignidad del ser
humano y el derecho de todo trabajador contra riesgo a su integridad personal
en el trabajo. Arroyo v. Rattan
Specialties, 117 D.P.R. 35 (1986).
También hay leyes contra
acoso por razones específicas. Por ejemplo, si un empleado se siente que
en el trabajo lo están acosando por razón de sexo, discapacidad, color, raza,
religión, edad, origen o condición social o por ser victima de
asecho o maltrato, puede demandar al patrono.
Además el empleado que no
se siente a gusto en su trabajo está en completa libertad de abandonarlo
inmediatamente sin penalidad alguna. El patrono por el contrario no puede
requerirle al empleado que se vaya salvo por justa causa (de lo contrario tiene
que pagarle una indemnización).
El empleado también puede demandar al patrono si piensa que fue despedido o forzado a renunciar por represalias, o por que reclamó el pago de horas extras, o porque acudió a reivindicar algún otro derecho en alguna agencia pública; o porque se lesionó en el trabajo o sufrió una incapacidad no ocupacional y no le guardaron su empleo. Por otra parte, no veo ley alguna que penalice a un empleado que no se comporta adecuadamente o que abandona el trabajo cuando le de la gana y que cause un problema al patrono.
Señores, el acoso es parte de nuestro entorno. Lo
que los sicólogos 'descubrieron' fue la naturaleza conflictiva del ser
humano manifestada en el trabajo y ya previstas en nuestra Constitución.
Igual como ocurre en el trabajo, el acoso también se manifiesta en la
casa, en la calle, en el vecindario, la tiendas, los bares, cuando
nos tocan bocina, cuando se cuelan en las filas, cuando nos invaden las motoras
los fines de semana, la protestas, las carreras de
auto, las balaceras, la mayoría de los programas de radio y televisión.
En fin prácticamente podemos crear un argumento de acoso donde
quiera que se congreguen personas en este planeta.
El problema no es el patrono si no el lado toxico que tenemos todos. En
otras palabras, la causa del problema, no es el lugar. El problema somos nosotros mismos-
cuando nos aferramos a no aceptar las
cosas como son; cuando insistimos en tener siempre la razón; cuando
preferimos echarle la culpa a los demás para evitar tener que tomar responsabilidad.
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La convivencia humana es una responsabilidad compartida y en ese sentido
el patrono es responsable también por contribuir a un lugar de trabajo
sano. No obstante esto no implica que debamos crear una ley para
enfrentar una vez más al empleado contra el patrono. Esto de por si me parece
fuente de más acoso.
Yo no soy experto en estos menesteres pero algunas cosas son obvias. El
grado de acoso depende del cristal con que se mire. Todos tenemos filtros
que distorsionan la realidad que siempre es neutral. Lo que para uno es algo
sin consecuencia para otro es motivo de gran ofensa. El peligro es que en
la medida que legalizamos nuestro derecho a ser victimas nos convertimos más en
las victimas de nuestro destino.
Gritar acoso es el arma perfecta para las personas que se cantan
victimas. Me refiero a aquellos que rehúsan tomar responsabilidad ante las
cosas y prefieren echarle la culpa a los demás.
El' 'acoso moral' es un
reflejo de nuestra humanidad. Cada vez que nos 'molesta' algo que hace otra
persona lo vemos como un acoso a nuestro ser. Con
lo que tenemos que trabajar es con nuestras maneras de ser y eso no puede ser responsabilidad
única del patrono.
El lugar de trabajo no es una escuela de formación. El patrono no tiene porqué
asumir el rol de padre de familia, niñero, consejero, mentor, o líder
espiritual. Al trabajo se viene a trabajar y no a refinamiento y desarrollo
personal. El lugar de trabajo es
primero que nada una herramienta de su(s) dueño(s); un negocio
creado por personas que tuvieron un sueño y se arriesgaron a hacerlo realidad.
Es con el fruto de ese esfuerzo que se generan ingresos para sus dueños y
para proveerles empleos a otras personas.
Igual como nuestra vida cotidiana no es un jardín de rosas;
tampoco tiene que serlo donde trabajamos. No estoy diciendo que no
debemos aspirar a ello. Es que no podemos esperar que el patrono- quien apenas
tiene tiempo para atender todos los aspectos del negocio, enfrentar la
competencia, cubrir la nómina, atender las presiones familiares -
también tenga que asumir la responsabilidad de que todos estén feliz, vivan en
harmonía y que los empleados no pasen por incomodidad alguna.
Definitivamente cuando el
patrono le dedica más tiempo a la administración y planificación de su negocio,
el equipo de trabajo se beneficia. En la medida que el patrono realiza el valor
de sus empleados y como sacarle partida a esta relación, el negocio se
beneficia. En este modelo todos ganan.
La idea es cuidar de los
empleados para que estos cuiden de los clientes del negocio y que estos a su
vez siendo tratados de la mejor manera posible cuiden del negocio que a su vez
cuidará de su(s) dueño(s).
Igualmente, cuando el
empleado toma responsabilidad por sus acciones y sus reacciones, no opera como
victima. Yo pienso que si estoy como empleado y alguien me está incomodando
tengo que ver primeramente en mí lo que me está molestando; probablemente sea
un espejo de lo que no me gusta de mí. Segundo, debo tratar de
resolver la situación- cambiarla y si no puedo o no estoy dispuesto a
aceptarla me voy. El problema está cuando nadie hace nada para
cambiar la situación; para irse o para aceptarla.
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Pienso que el problema mayor desde el punto de vista legal es el abuso que se crearía con una ley general de acoso. Como algunos ya han advertido- el lugar de trabajo se convertiría en un campo de batalla. En ese escenario, quienes tienen las de que ganar son los psicólogos 'expertos' en el 'fenómeno' y abogados demandantes con una nueva causa de acción. Los conejillos de indias serán los empleados y los patronos enfrentados una vez más por los intereses particulares de personas ajenas al trabajo.
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"Toda culpa es una pérdida de tiempo. No importa cuanta culpa tu encuentres en otro, y no obstante cuanto lo culpes, ello no te cambiará". Wayne Dyer.
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Ya tenemos suficiente legislación punitiva. En vez de crear leyes
adicionales para enfrentar patronos contra empleados porqué no aprobar
otras que los unan hacia un fin común. Quizá ofrecer incentivos para que
ambas partes le dedicaran más tiempo a cultivar sus relaciones. Iniciativas
como "Los Mejores Patronos de Puerto Rico" son ejemplos de
estrategias positivas donde se unen (no se enfrentan) a las partes. ¿Y que tal
una ley para ofrecer créditos contributivos a patronos que crearan programas para fortalecer su capital humano, o cuya buena labor fomentando una cultura
sana fuese reconocida por sus empleados? O incentivos a patronos
que completaran ciertos adiestramientos y capacitaciones dirigidos a
mejorar el ambiente de trabajo.
Dejemos de enfocarnos continuamente en querer
hacer el trabajo más fácil a los empleados, enfoquémonos en forjar empleados
más fuertes. El lugar de trabajo no
puede estar ajeno a los cambios vertiginosos que ocurren donde nos
desenvolvemos. No se trata de seguir creando derechos para los empleados
sino de prepararlos para enfrentar cambios tecnológicos,
reorganizaciones, desempleo. Mejor forjar en ellos la
responsabilidad, la mentalidad empresarial; desarrollarles una visión
amplia y creativa que les permita explorar empleo propio, ser
contratista, explorar maneras alternas al empleo típico de 8-5 cuando las
circunstancias lo requieran; buscárselas de mil maneras honradas y
económicamente viables .
El proteccionismo y paternalismo laborales doblemente negativo. Afecta la competitividad de la empresa y distorsiona
la realidad de trabajo. Además, lejos
de fortalecer a la clase trabajadora lo que hacen es atrofiarles sus
habilidades y destrezas.
El acoso se puede prevenir
de muchas maneras que no requieren legislación. Pienso que la educación
es un arma esencial. Desde la perspectiva del empleado- debemos estar consientes
que las cosas son como son y no como nosotros queramos que sean. Que en
la vida hay que ser tolerante. Que muchas de las cosas que nosotros
vemos como inaceptables son producto de nuestra intolerancia, o
insistencia en tener la razón.
Si el empleado no le gusta
el trabajo donde está, en vez de quejarse, búsquese otro o mejor
aun, que se faje y cree uno a su gusto. Que levante una empresa a ver que fácil
le va. Sería bueno que de vez en cuando el empleado vea el otro lado de la
moneda.
Desde el punto de vista del patrono, existe un excelente argumento a
favor del buen ambiente de trabajo. A parte del sentido de responsabilidad,
desde el punto de vista financiero, es esencial mantener a los empleados
satisfechos y comprometidos con su trabajo. Es la única manera que nos podemos
asegurar que se quedan en la empresa (evitando enormes gastos de reclutamiento
y entrenamiento) y que los clientes son bien atendidos.
Si los legisladores continúan redactando leyes para recargar la empresa privadas, a la empresa privada le va a pasar como los edificios vacios de Fomento Industrial, mucho andamiaje y poco empleo. Siempre preferiré empleo con acoso que desempleo.
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